Charly Vázquez, mejor futbolista en Latinoamérica

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Carlos Vázquez Carrillo, jugador de la selección mexicana en su modalidad de amputados.

Proveniente de Torreón, Coahuila, aunque de muy pequeño se fue junto con toda su familia a Monterrey por cuestiones laborales.

Y nos contó su historia, la de un guerrero que sigue luchando día con día para seguir viviendo su sueño.

A los 12 años, estaba de vacaciones con sus primos en Torreón, cuando un tío llegó con una motocicleta, todos los primos querían pasearse y se subieron a la moto, avanzaban por una avenida muy amplia, y de regreso, quien conducía comenzaba a acelerar más y más, pero Charly por tímido no se animaba a decir que quería bajarse. Llegando a la cuadra donde se detendrían, había una muchacha que iba a cruzar la calle, pero por la velocidad que llevaba la moto no pudo detenerse para no machucar a la mujer. Es por eso que la moto salió descontrolada contra un camión estacionado pero que no tenía llantas.

Charly rodó varios metros, y cuando se detuvo lo primero que se fijó fue que ya no tenía su pierna. Intentó correr para decirle a las personas que estaban por ahí que él quería ver a su mamá. Ve a su hermano que lo abraza, y también “un ángel” -como lo llama Charly- quien en ese momento sacó de su bolsa un pañuelo y le hizo un torniquete en la pierna para que no se desangrara.

Charly pasó los siguientes años en Torreón con algunos de sus familiares.

Inquieto desde pequeño, salía a la calle y veía a los niños jugar fútbol y andar en bicicleta, y un día de esos, donde intentó subirse a la bicicleta de su prima le llovieron consejos en ese momento, pues le decían que mejor evitara subirse para que no se cayera, o no se le abriera la herida, aunque por el contrario otra tía, “la tía Lupe” le dijo: “si usted se quiera subir, súbase, pero va a hacerse responsable si le llega a pasar algo, pero que nada lo limite”.

A partir de ese día, Charly empezó a soñar.

Veía que sus amigos hacían equipos de fútbol y él quería estar ahí, él quería jugar en canchas y que las personas disfrutaran de su fútbol.

Se preparaba mucho, entrenaba y mejoraba su técnica, se acercó a torneos y ligas, pero se le cerraban muchas puertas por tener que jugar con muletas, o con el simple hecho de verlo sin la pierna, le decían que se iba a lastimar.

Pero un día, en un torneo le permitieron jugar, la condición era que jugara como portero, posición a la cual Charly también le agarró sabor, ya que también ganó trofeos como “menos goleado”.

El sueño avanzaba, pero lo que realmente quería él era anotar goles, jugar en canchas y ser parte de un equipo.

En 2012 se creó el primer equipo de fútbol de amputados en México, los Zorros de Sinaloa quienes invitaron a Charly a que fuera parte de ellos, lo conocieron por unos vídeos de youtube que él había subido. Charly viajó por sus propios medios a Sinaloa y jugó parte del partido, pero se regresa a Monterrey con más ganas de seguir jugando.

Le comentaron que en Monterrey había otro chavo intentando el mismo sueño, Eddy Gallardo:

Se conocieron, se hicieron amigos y entre los dos fundaron un equipo en Monterrey, “Los Tigres” que fue el tercero a nivel nacional. Crearon el equipo y comenzaron a contactar a los demás equipos para empezar con partidos amistosos, donde, hasta la fecha, no han perdido ningún partido.

En 2013 recibieron la invitación para disputar la Copa América en Brasil, a donde asistieron 8 jugadores de Monterrey, entre ellos Charly y Eddy, donde jugaron la final vs Brasil. Llevándose además Eddy el trofeo al goleador del torneo y Charly al mejor jugador del torneo.

Este año inició la primera liga de fútbol de amputados en México, con 8 equipos donde “Los Tigres” quedaron campeones.

“Es un sueño que ha superado las expectativas. Ahora representar a tu país en una Copa América es muy motivante para mí. Aunque todo esto sé que es posible gracias a la segunda oportunidad que me dio Dios, gracias a Rocío mi esposa, a mis dos hijas, a mi mamá que me apoyó siempre y que me sigue apoyando desde el cielo junto con mi papá y mi hermano.”

Un día normal para Charly consiste en levantarse, ir a trabajar en unas oficinas donde se encarga de las entradas y salidas en una fábrica de acero en Monterrey, llega a casa a convivir con su esposa y sus hijas.

“Yo estoy seguro que si luchamos, se pueden alcanzar los sueños, con la actitud de guerreros es más fácil aún.”

Charly, el dorsal 10 de la selección tricolor volvió a ganar en la última edición de la Copa América realizada en San Juan de los Lagos, Jalisco, México el premio al mejor jugador del torneo fue muy concreto en el mensaje que deja a los niños:

“Sueñen mucho, no hay debilidades, nunca dejen de prepararse y amarren ese sueño a su corazón.”

Charly es un ejemplo de persistencia, ¡sin duda!

¿Qué te impide a ti alcanzar lo que soñaste desde chico? O mejor pregunta, ¿qué te impide seguir soñando?